Cumplimiento · Sistema de gestión
El fin del proyecto anual de auditoría. En vez de reconstruir una carpeta el mes antes de que llegue el fiscalizador, el registro se produce en el momento en que el trabajo ocurre —acto por acto, mapeado a la norma que lo exige. Un sistema de gestión que vive con la operación, no un esfuerzo de última hora.
Pida un diagnósticoAntes y después
Una carpeta Word que se actualiza una sola vez al año, apurada, el mes antes de la auditoría. Nadie recuerda exactamente qué pasó ni cuándo; la evidencia se reconstruye de memoria y de correos sueltos, contra reloj.
Un sistema de gestión vivo: cada acto del proceso queda registrado cuando ocurre, con su responsable y su fecha, y mapeado a la norma que le corresponde. Cuando llega el auditor, el rastro ya está armado.
Cómo funciona
El sistema no le pide llenar formularios aparte. Se pone sobre el proceso real: el trabajo avanza por flujos, cada paso deja su registro, y todo queda asociado al marco que le da sentido.
Cada acto del proceso —una revisión, una aprobación, un control corrido— queda registrado en el momento en que ocurre. La evidencia no se redacta después: se produce como subproducto del trabajo.
Antes de avanzar de una etapa a la siguiente, el flujo pide lo que corresponde: un responsable, un registro, una revisión. Es un orden explícito del proceso: la operación sigue en sus manos.
Cada registro queda asociado al marco que le da sentido —la obligación legal o el estándar que lo exige— para que, cuando llegue el auditor, el rastro entre acto y requisito ya esté armado.
Para qué obligaciones
El mismo sistema de gestión sirve a más de una obligación a la vez —y a más de un país: un solo registro por acto que mapea a cada marco donde ese acto cuenta como evidencia.
Ley 21.719 de datos personales, Ley 21.663 de ciberseguridad y la autoevaluación anual de la CMF. Un mismo registro por acto alimenta las tres.
Ver los marcosLos requisitos mínimos de riesgo de tecnología del BCRA y la ley de datos personales que fiscaliza la AAIP. El peso está en el gobierno interno y en la cadena de proveedores.
Ver los marcosEl reglamento de inteligencia artificial con plazos por sector, la ley de datos personales y el sistema de gestión que exige la SBS.
Ver los marcosDónde estamos
Trabajamos con pocas organizaciones, a fondo.
Estamos en una etapa temprana y deliberada: preferimos acompañar de cerca a un puñado de organizaciones antes que escalar rápido. Su implementación no parte con un despliegue completo —parte con un diagnóstico y un piloto sobre un proceso real. Desde ahí, con evidencia viva en la mano, se extiende al resto.
La letra chica, dicha primero
No. Andin genera y ordena la evidencia —el registro por acto, el mapeo a normas, el rastro de aprobaciones— para que usted pueda demostrar cómo opera. La certificación, cuando existe, la emite un organismo acreditado, no un proveedor de software.
Los gates ordenan. El flujo pide lo que la etapa necesita —un responsable, una revisión, un registro— y lo deja visible antes de avanzar: un orden explícito del proceso, con la operación siempre en sus manos. El bloqueo automático estricto es un horizonte del roadmap, no una oferta de hoy.
Cambia cómo se llena. En vez de reconstruir la carpeta una vez al año contra reloj, el registro se acumula por acto a medida que el trabajo ocurre. Lo que entrega al auditor deja de ser un esfuerzo de última hora y pasa a ser el rastro que ya existía.
Sí. La implementación parte con un diagnóstico y un piloto acotado: elegimos un proceso real, lo dejamos generando evidencia viva, y desde ahí se extiende. No hay que tener el sistema completo antes de ver el primer registro con valor.
Un diagnóstico corto le muestra qué procesos conviene poner a generar evidencia primero y cómo se vería un piloto en su organización.
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